La uva es una fruta de sabor radiante. Es un gran aliado de la salud cardiovascular. También es una fuente de varias vitaminas y minerales esenciales para el buen funcionamiento del organismo. El término “uva” apareció en la lengua francesa en 1200 en la forma original de “resina”. Deriva del latín popular racimus, que significa “racimo de bayas”.
Nutrientes
Contenido medio
Energía
79,1 kcal
Agua
79,4 g
Proteínas
0,75 g
Carbohidratos
16,9 g
Lípidos
0,5 g
Azúcares
16,5 g
Fructosa
8,4 g
Glucosa
8,1
Fibra dietética
2 g
Calcio
16 mg
Cloruro
< 20 mg
Cobre
0,08 mg
Hierro
0,14 mg
Yodo
< 20 µg
Magnesio
7,5 mg
Manganeso
0,07 mg
Fósforo
21 mg
Potasio
150 mg
Selenio
< 20 µg
Sodio
< 5 mg
Zinc
0,07 mg
Betacaroteno
27,4 µg
Vitamina E
0,35 mg
Vitamina K1
2,18 mg
Vitamina C
4,14 mg
Vitamina B1 o Tiamina
0,031 mg
Vitamina B2 o Riboflavina
0,056 mg
Vitamina B3 o PP o Niacina
< 0,1 mg
Vitamina B5 o Ácido pantoténico
0,1 mg
Vitamina B6
0,054 mg
Vitamina B9 o Folatos totales
8,34 µg
La uva es una fruta calórica (79,1 Cal/100 g) porque es rica en carbohidratos (fructosa y glucosa). Es rico en agua y potasio.
Los beneficios de la uva:
Prevención de enfermedades cardiovasculares
Varios estudios realizados en humanos han demostrado un efecto positivo del consumo de zumo de uva roja en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Entre los efectos observados se encuentran la mejora de la función endotelial (elasticidad o capacidad de la pared de los vasos sanguíneos para dilatarse y contraerse) y el aumento de la capacidad antioxidante de la sangre. En varios estudios, el consumo de zumo de uva también condujo a una disminución de la oxidación del colesterol LDL (“colesterol malo”) y de la formación de coágulos sanguíneos, dos factores que pueden contribuir a mejorar la salud cardiovascular. El consumo de jugo de uva roja también podría disminuir el colesterol malo y aumentar el “bien” (HDL). Por último, el consumo de zumo de uva también se ha asociado con una disminución de la presión arterial, lo que tiene un efecto cardioprotector.
Mejora de las funciones cognitivas
Varios estudios en animales han demostrado un efecto beneficioso del consumo de zumo de uva sobre la memoria y las capacidades motoras, lo que sugiere una mejora de las funciones cognitivas.
Riqueza en antioxidantes
La uva contiene muchos flavonoides, como la quercetina, la miricetina, el kaempferol, las catequinas, las epicatequinas, las proantocianidinas y las antocianinas. Estos compuestos fenólicos son potentes antioxidantes que neutralizan los radicales libres del cuerpo y previenen así la aparición de enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres y diversas enfermedades crónicas. Algunos flavonoides contenidos en el zumo de uva podrían inhibir la actividad de una enzima necesaria para la supervivencia de las células cancerosas. Además, la investigación in vitro ha demostrado que varios flavonoides de la uva trabajan en sinergia contra las células cancerosas.
Una buena fuente de potasio
Las pasas son una fuente de potasio. En el cuerpo, el potasio se utiliza para equilibrar el pH de la sangre y estimular la producción de ácido clorhídrico por el estómago, favoreciendo así la digestión. Además, facilita la contracción de los músculos, incluido el corazón, y participa en la transmisión de los impulsos nerviosos.
Riqueza en manganeso y hierro
El zumo de uva es una muy buena fuente de manganeso. Las pasas son, por su parte, una fuente de manganeso. El manganeso actúa como cofactor de varias enzimas que facilitan una docena de procesos metabólicos diferentes. También participa en la prevención de los daños causados por los radicales libres.
Las pasas son una fuente de hierro. Cada célula del cuerpo contiene hierro. Este mineral es esencial para el transporte de oxígeno y la formación de glóbulos rojos en la sangre. También desempeña un papel en la fabricación de nuevas células, hormonas y neurotransmisores (mensajeros en los impulsos nerviosos). Cabe señalar que el hierro contenido en los alimentos de origen vegetal, como la col china, es menos absorbido por el organismo que el hierro contenido en los alimentos de origen animal. Sin embargo, la absorción de hierro de las plantas se ve favorecida cuando se consume con ciertos nutrientes, como la vitamina C.
Fuente de vitaminas del grupo B (B2, B6)
Las uvas frescas son una fuente de vitamina B2. La vitamina B2 también se conoce como riboflavina. Al igual que la vitamina B1, desempeña un papel en el metabolismo energético de todas las células. Además, contribuye al crecimiento y reparación de los tejidos, a la producción de hormonas y a la formación de glóbulos rojos.
Las uvas frescas y secas y el jugo de uva son fuentes de vitamina B6. También llamada piridoxina, esta vitamina forma parte de las coenzimas que participan en el metabolismo de las proteínas y los ácidos grasos, así como en la fabricación de neurotransmisores (mensajeros en los impulsos nerviosos). También contribuye a la fabricación de glóbulos rojos y les permite transportar más oxígeno. La piridoxina también es necesaria para la transformación del glucógeno en glucosa y contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Por último, esta vitamina desempeña un papel en la formación de ciertos componentes de las células nerviosas.
Fuente modesta de vitamina C
Las uvas frescas son una fuente de vitamina C. El papel que desempeña la vitamina C en el organismo va más allá de sus propiedades antioxidantes; también contribuye a la salud de los huesos, cartílagos, dientes y encías. Además, protege contra las infecciones, favorece la absorción del hierro contenido en las plantas y acelera la cicatrización.
La uva es una fruta rica en carbohidratos, por lo tanto, en energía, debe consumirse con moderación. Sin embargo, es una fruta interesante porque es alcalinizante y rica en muchos antioxidantes para una buena protección cardiovascular.
Elegir bien su uva
La uva es el fruto de la vid. Crece en racimos de varios granos que son pequeños y cuyo color puede variar del verde al negro. Un racimo puede pesar entre 150 y 500 g.
Las diferentes variedades
De las 50 o 60 especies de viñas catalogadas en el mundo, es esencialmente la especie Vitis vinifera la que se cultiva comercialmente. Introducida en América por los españoles durante la conquista, se cultivará en todas las misiones, siendo el vino indispensable para la celebración de la misa. Dos especies han sido objeto de trabajos de selección. V. labrusca produce, entre otras cosas, las famosas uvas Concord destinadas al consumo fresco y a la elaboración de zumos. V. rotundifolia produce la vid moscatel cultivada principalmente en el sur de los Estados Unidos para la producción de vino y vino fortificado de tipo Oporto. Las otras especies autóctonas no han sido modificadas. Sus frutos se han mantenido sin cambios desde la aparición del género Vitis en el planeta hace unos 70 millones de años, y apenas interesan a las aves y a los osos.
Compra de la uva
Para elegir bien la uva, los granos deben ser firmes, sin manchas ni moretones.
Conservarlo bien
Es preferible consumirlo el día de la compra, pero también puede conservarlo hasta 5 días en el contenedor de verduras del frigorífico
Hojas de parra
Ingrediente importante de la cocina griega y turca, sirve para envolver diversos alimentos, a los que confiere, durante la cocción, un agradable sabor ácido.
Vinagre de vino
Se utiliza en las vinagretas, para marinar carnes o desglasar sartenes. El vino blanco, el vino tinto, el champán, el jerez, etc. se utilizan para la fabricación de vinagres finos, a menudo aromatizados con frutas o hierbas finas. Permiten variar infinitamente los platos a los que se añaden.
Aceite de semilla de uva
Bajo en ácidos grasos saturados y rico en ácidos grasos insaturados, el aceite de semilla de uva se puede utilizar para cocinar, macerar carnes o utilizar en ensaladas. Su alto punto de fusión lo convierte en un producto muy utilizado para parrillas y fondues
