El rábano, ya sea rojo, negro o blanco (daikon) es una verdura crujiente, refrescante y ligeramente picante. Sus hojas también son comestibles. Como la mayoría de las crucíferas, contiene antioxidantes y compuestos bioactivos que protegerían contra ciertos cánceres. En cuanto a la cocina, el rábano ofrece multitud de posibilidades y permite hacer platos tan saludables como coloridos.
Características del rábano
Muy bajo en calorías;
Poder antioxidante;
Efecto satietogénico;
Virtudes contra el cáncer;
Fuente de fibra alimentaria
Valores nutricionales y calóricos del rábano
Con solo 14 kcal por 100g, el rábano es una legumbre muy baja en calorías y de la que sería una pena privarse como parte de una dieta variada y equilibrada. Buena fuente de proteínas, por otro lado, contiene muy pocos lípidos y pocos carbohidratos.
El rábano también contiene fibra dietética, ideal para promover el bienestar digestivo y el tránsito intestinal. Las fibras también tienen un efecto saciante, lo que explica el poder satiétogénico del rábano.
Desde el punto de vista de los micronutrientes, el rábano contiene una multitud de vitaminas, minerales y antioxidantes. Por lo tanto, su consumo regular permitiría combatir el estrés oxidativo responsable del envejecimiento prematuro de las células del organismo.
Los beneficios del rábano
Varios estudios epidemiológicos han demostrado que un alto consumo de verduras y frutas disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ciertos cánceres y otras enfermedades crónicas. La presencia de antioxidantes en las verduras y frutas podría desempeñar un papel en esta protección.
Cáncer
Varios estudios han demostrado que el consumo regular de verduras de la familia de las crucíferas (por ejemplo, rábano, nabo, colinabo, col, coliflor, brócoli) podría prevenir ciertos cánceres, como los del pulmón, los ovarios y los riñones (para la mujer). Los compuestos activos del rábano blanco (los isotiocianatos) han demostrado in vitro propiedades antimutógenas, que tendrían un papel en la prevención del cáncer.
Varios antioxidantes contenidos en el rábano, como las antocianinas y el kaempferol, proporcionarían protección contra el cáncer al disminuir la formación de tumores en animales y el crecimiento de las células cancerosas in vitro. Los investigadores también han demostrado que los antioxidantes del rábano negro tienen un efecto sobre los lípidos de las células intestinales y contribuirían a la prevención del cáncer de colon.
Salud cardiovascular
El consumo diario de verduras crucíferas se asociaría con una menor concentración de homocisteína en sangre, lo que reduciría el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Un estudio en animales indicó que los compuestos del rábano blanco (los isotiocianatos) disminuyeron el crecimiento de las células vasculares, cuyo sobredesarrollo está asociado a ciertas enfermedades cardiovasculares.
Algunos antioxidantes del rábano podrían disminuir el colesterol, los triglicéridos y la glucosa en sangre y también protegerían contra la oxidación de los lípidos sanguíneos en los animales.
Sistema digestivo
Varios estudios en animales han demostrado que la raíz y las hojas de rábano contenían sustancias que pueden acentuar la motilidad intestinal.
Memoria
Un estudio realizado en mujeres mayores concluyó que el consumo de crucíferas ralentizaría el deterioro cognitivo.
El rábano es el aliado de la salud por excelencia. Con solo 14 kcal por 100g, además tiene la ventaja de ser saciante. En caso de antojo, no dude en optar por un pequeño puñado de rábano. Como idea, una porción corresponde a unos 12 rábanos pequeños, o 7 grandes.
