Frutas y verduras: al menos 5 porciones de 80 a 100 g al día (crudas, cocidas, frescas, congeladas o enlatadas).
Frutos secos: un pequeño puñado al día (excepto alergias). Consumir sin sal añadida.
Legumbres: al menos 5 veces por semana.
Productos de cereales: todos los días, favoreciendo productos completos o poco refinados.
Productos lácteos: 3 porciones al día (una porción corresponde a 150 ml de leche, 125 g de yogur o 30 g de queso).
Carne: un máximo de 500 g por semana. Favorecer las aves de corral y limitar el consumo de carne roja.
Pescado y marisco: 2 porciones a la semana, incluida una de pescado graso. Variar las especies y los lugares de suministro para limitar la exposición a los contaminantes.
Embutidos: limitar a un máximo de 150 g por semana.
Grasas añadidas: a limitar. Favorecer las grasas vegetales, en particular los aceites de colza, nueces y oliva. Las margarinas vegetales también pueden ser interesantes.
Productos azucarados: limitar, especialmente los productos a la vez dulces y grasos.
Bebida: favorecer el agua y limitar las bebidas azucaradas o endulzadas, así como el alcohol. El té, el café y las infusiones pueden contribuir a la ingesta de agua si no son dulces.
Sal: Para reducir.
La ingesta calórica
¿Qué es una caloría?
La caloría es una unidad de medida de la energía aportada por la alimentación, la energía que nuestro cuerpo necesita para funcionar. Las calorías son una de nuestras necesidades más básicas, son el combustible que hace que nuestro cuerpo funcione. Lo consumimos todos los días a través de nuestra dieta y lo gastamos a través de nuestra actividad física.
