Los estrógenos son hormonas sexuales femeninas producidas principalmente por los ovarios y que tienen un papel fundamental en el ciclo menstrual, pero también en el funcionamiento general del organismo. Un déficit o un exceso de estrógenos puede tener muchas repercusiones en todo nuestro cuerpo.
Los estrógenos son hormonas sexuales femeninas que pertenecen a la familia de los esteroides. Los estrógenos son producidos principalmente por los ovarios durante el ciclo menstrual, pero también por las glándulas mamarias, las glándulas suprarrenales y el tejido adiposo. En los humanos, son producidos en pequeñas cantidades por los testículos. Antes de la menopausia, el cuerpo de la mujer produce tres estrógenos naturales: estradiol (o E2, que es el principal estrógeno producido por los ovarios en las mujeres en edad fértil), estriol y estrona. El nivel de estrógeno no es lineal, pero aumenta después de la menstruación y hasta la ovulación, lo que permite el engrosamiento de la mucosa uterina y la producción de moco cervical.
Los estrógenos no son las únicas hormonas esenciales, actúan junto con la progesterona, otra hormona sexual producida principalmente por los ovarios. La secreción de progesterona alcanza su punto máximo entre 7 y 8 días después de la ovulación, lo que permite la menstruación. El equilibrio estrógeno/progesterona es esencial para el buen funcionamiento del ciclo menstrual y para una buena salud en general.
Los efectos de los estrógenos
Los estrógenos actúan en muchos niveles en el cuerpo. Tienen acción sobre el sistema urogenital, la glándula mamaria, los huesos, la piel y las mucosas, el sistema cardiovascular, el sistema nervioso, pero también sobre el sistema digestivo. Estudios recientes han subrayado la influencia favorable de los estrógenos en la composición corporal, en la distribución de la masa grasa, pero también en el metabolismo de los carbohidratos y en la sensibilidad a la insulina. Después de la menopausia, el nivel de estrógenos cae bruscamente a medida que los ovarios dejan de producirlos, lo que explica en gran medida los cambios observados en este período clave de la vida: descalcificación ósea, cambios en la piel, ralentización del metabolismo, aumento de la resistencia a la insulina.
Como hemos visto antes, los estrógenos desempeñan muchas funciones en el organismo. Para que el cuerpo funcione de forma óptima, se necesita un equilibrio entre la producción de estrógenos y progesterona. Un desequilibrio en la producción de estrógenos puede provocar muchos síntomas que es importante tener en cuenta.
Síntomas de una falta de estrógenos (hipoestrogenia)
La falta de estrógenos, o hipoestrogenia, puede traducirse en la aparición de los siguientes síntomas
Períodos poco abundantes, ciclos irregulares o incluso ausencia de reglas;
Piel seca, flacidez de los tejidos;
Disminución de la libido;
Fatiga intensa;
Trastornos urinarios;
Sequedad vaginal, ocular y/o bucal;
Trastornos del sueño;
Trastornos de la fertilidad;
Trastornos de la concentración;
Sofocos;
Debilidad ósea y muscular.
Los síntomas de un exceso de estrógeno (hiperoestrogenia)
Al igual que la hipoestrogenia, un exceso de estrógenos (hiperoestrogenia) puede provocar muchos síntomas que es importante conocer y saber detectar:
Períodos abundantes o hemorrágicos;
Periodos dolorosos;
Disminución de la libido;
Fatiga intensa;
Irritabilidad;
Antos dulces;
Retención de agua;
Tendencia al aumento de peso;
Senos tensos y dolorosos;
Trastornos de la fertilidad;
Trastornos del sueño;
Trastornos de la circulación;
Trastornos digestivos;
Problemas cutáneos;
Maleas de cabeza antes de la menstruación;
Síndrome premenstrual (SPM).
Por supuesto, estas listas no son exhaustivas, al igual que no hay que esperar a presentar todos estos síntomas para ir a consultar. Cada mujer es diferente y puede presentar síntomas de diferente naturaleza e intensidad. Ante la menor duda, le recomendamos que lo discuta con un profesional de la salud atento y que no deje que la situación continúe.
Los factores de riesgo de un desequilibrio estrogénico
El equilibrio hormonal es bastante frágil y puede verse perturbado por una gran cantidad de factores, algunos de los cuales aún están mal identificados. Sin embargo, se sabe con certeza que ciertos factores tienen un impacto en el equilibrio estrógeno-progestágeno. Entre estos factores, podemos mencionar los siguientes:
Pubertad precoz;
IMC demasiado bajo o demasiado alto;
Alimentación insuficiente en términos de cantidad y/o calidad (deficiencias nutricionales);
Disbiosis (flora intestinal desequilibrada);
Estrés crónico;
Tabaquismo y consumo de alcohol;
Ciertas patologías como la endometriosis o la SOP;
Exposición a disruptores endocrinos;
Hígado cansado;
Inflamación crónica;
Toma de ciertos tratamientos hormonales altamente dosificados
Algunos alimentos son fuentes de fitoestrógenos, sustancias vegetales que tienen una acción similar a la de los estrógenos naturales. Puede ser interesante integrarlos en la dieta en caso de déficit de estrógenos. Sin embargo, tenga cuidado, al igual que con las plantas mencionadas anteriormente, se recomienda a las mujeres con antecedentes de cáncer dependiente de hormonas que no consuman estos alimentos de forma regular. En caso de hiperestrogenia, también se tratará de evitarlos.
Los siguientes alimentos se encuentran entre las mejores fuentes de fitoestrógenos. Sin consumirlos en exceso, puede ser interesante integrarlos moderadamente en la dieta en caso de deficiencia de estrógenos. En cuanto a la eficacia del consumo de fitoestrógenos (isoflavonas) de la dieta para aliviar los síntomas de la menopausia, los resultados de los distintos estudios son contradictorios. Y el equilibrio beneficio/riesgo de un consumo muy regular y de altas dosis sigue estando mal valorado. Como medida de precaución, los siguientes alimentos deben integrarse en cantidades moderadas y como parte de una dieta sana y variada.
Los alimentos que son fuente de fitoestrógenos son:
Las semillas de lino;
Las semillas de sésamo;
Soja y productos derivados (tofu, filetes vegetales, leche de soja, yogures de soja);
La alfalfa y el trébol;
Las legumbres y los cereales integrales contienen una pequeña cantidad de fitoestrógenos.
Algunas soluciones naturales pueden ayudar a tender hacia el equilibrio hormonal que permite un funcionamiento óptimo del organismo. ¡Esto es lo que vamos a ver ahora!
Aumentar los niveles de estrógeno
Como hemos visto anteriormente, el estrés crónico tiene un impacto significativo en nuestro equilibrio hormonal. Además de su impacto en los niveles de estrógenos, el estrés crónico induce un aumento de la producción de cortisol que se produce en detrimento de la producción de progesterona, que también es importante para mantener el equilibrio. Algunas herramientas para gestionar mejor y reducir el estrés pueden ser de gran ayuda. La fitoterapia (mención especial para la rodiola, el ginseng y la pasiflora), la aromaterapia (mención especial para el petit grain bigarade), la coherencia cardíaca, la meditación, el yoga o la sofrología pueden hacer maravillas. No existe una técnica milagrosa, cada mujer debe encontrar lo que más le convenga.
También se sabe que practicar una actividad física adaptada a las fases del ciclo (que no sea ni demasiado intensa ni lo suficiente) tiene un impacto positivo en el nivel de estrés, en el equilibrio hormonal y en los síntomas del síndrome premenstrual. Para la salud, es importante moverse un poco cada día, siempre adaptando la intensidad y la naturaleza de la actividad a las capacidades físicas que pueden evolucionar a lo largo del ciclo menstrual.
Además, una dieta de calidad, sana, variada y rica en micronutrientes favorece el equilibrio hormonal. Idealmente, habría que tener una dieta predominantemente vegetal, rica en frutas y verduras de temporada, legumbres, cereales integrales, proteínas vegetales y ácidos grasos Omega-3. Por el contrario, evitaremos los excesos de azúcar, alcohol, café, grasas saturadas y alimentos procesados que alteran nuestro equilibrio. También tenga cuidado con los disruptores endocrinos que se esconden en todas partes en nuestras cocinas y baños: revestimientos antiadherentes, aluminio, plásticos, parabenos, metales pesados.
Las fuentes naturales de estrógeno
Algunas plantas contienen fitoestrógenos (sustancias vegetales cuya acción es similar a la de los estrógenos naturales) que pueden ayudar en caso de deficiencia de estrógenos. La mayoría de estas plantas también han demostrado su eficacia en el tratamiento de los síntomas asociados a la menopausia:
El ginseng americano y el ginseng chino;
El regaliz;
La salvia officinal;
El lúpulo;
El ácata de racimos negros;
El ñame silvestre;
El trébol rojo.
No se recomienda a las mujeres con antecedentes de cáncer de mama, útero u otros cánceres homodependientes que consuman plantas que contengan fitoestrógenos. Lo mismo ocurre con las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia o con hiperestrogenicia probada (en algunos casos de endometriosis, por ejemplo). En caso de duda, se debe consultar.
